Iglesia Catolica en Nicaragua en peligro
La Iglesia Católica en Nicaragua enfrenta divisiones en medio de la represión del régimen de Ortega Este año, miles de católicos nicaragüenses se verán obligados a realizar el tradicional Vía Crucis encerrados en iglesias o desde la comodidad de sus hogares, debido a la prohibición del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo de realizar procesiones católicas en las calles.
Esta medida es parte de una serie de ataques que el gobierno
sandinista ha lanzado contra la Iglesia en Nicaragua, lo cual ha generado una
división en la jerarquía católica del país. Mientras algunos miembros de la
Iglesia en Nicaragua, como los obispos Rolando Álvarez y Silvio Báez, han sido
voces críticas del régimen y han enfrentado persecución, encarcelamiento y
exilio por su oposición al gobierno de Ortega, otros han optado por respaldar
al régimen y avalar sus doctrinas.
Incluso algunos sacerdotes han pronunciado desde el púlpito
arengas en favor de Ortega. La Iglesia en Nicaragua está más dividida que
nunca. Por un lado, están los obispos y sacerdotes que han enfrentado la
represión del régimen y han alzado su voz en defensa de los derechos humanos y
la libertad religiosa en el país. Entre ellos se encuentran figuras como el
obispo Rolando Álvarez, quien ha sido encarcelado desde agosto de 2022 y
condenado a 26 años de prisión por negarse a exiliarse, y el obispo Silvio
Báez, quien ha sido exiliado debido a su activismo en favor de la democracia y
los derechos humanos en Nicaragua.
Por otro lado, están aquellos que han optado por la
prudencia y han decidido callar en medio de la radicalización del régimen. El
cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, ha preferido mantener un perfil
bajo y no enfrentar directamente al gobierno, lo cual ha sido seguido por otros
sacerdotes, laicos y creyentes que temen la represión del régimen.
Sin embargo, también existen aquellos dentro de la Iglesia
en Nicaragua que respaldan abiertamente al gobierno de Ortega. Algunos obispos,
sacerdotes y feligreses han mostrado su apoyo al régimen sandinista, incluso
pronunciando discursos públicos en su favor. Esto ha generado una división
interna en la Iglesia y ha sido utilizado por el gobierno como una forma de
mostrar el supuesto apoyo de la Iglesia a su causa.
Esta situación de división en la Iglesia de Nicaragua no es
nueva. En la década de 1980, durante el gobierno anterior de Ortega, la Iglesia
Católica también enfrentó persecución, destierro, escándalos e insultos
públicos. Sin embargo, la situación actual se ha agravado con el
encarcelamiento y condena de sacerdotes y la creciente represión del régimen
contra la Iglesia y otros grupos de la sociedad civil. La falta de unidad
dentro de la Iglesia en Nicaragua en medio de la represión del régimen de
Ortega es un tema preocupante. Mientras algunos líderes religiosos defienden los
derechos humanos, la democracia y la libertad del país.
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