El fracaso de Boric
Las recientes elecciones constituyentes en Chile han sorprendido a muchos, ya que la formación liderada por José Antonio Kast, el Partido Republicano, ha obtenido el máximo número de escaños y el quórum necesario para gestionar el Consejo Constitucional, el órgano encargado de redactar una nueva propuesta de Carta Magna. Este resultado ha sacudido por completo el tablero político chileno y ha suscitado interrogantes sobre las razones del revés sufrido por el candidato presidencial Gabriel Boric y su coalición.
Una de las principales razones de la victoria del Partido Republicano es la capitalización del descontento ciudadano con la crisis de orden público y seguridad que se ha visto agravada por los problemas de delincuencia e inmigración, temas que este partido siempre ha levantado como bandera de lucha. Además, la elección fue presidencializada y hubo un claro voto castigo para Gabriel Boric.
Sin embargo, este resultado genera serias dudas sobre la capacidad del gobierno para superar este escenario y sacar adelante su batería de reformas. El gobierno enfrenta ahora un Congreso donde no tiene mayoría y una correlación de fuerzas que destruye cualquier estrategia, lo que además lo empujaría a un nuevo cambio de gabinete y a la posibilidad de que los últimos dos años de gobierno lo conviertan en un mero administrador.
En una campaña de baja intensidad, con un desconocimiento generalizado de los diferentes candidatos, también se produjeron otros hechos llamativos como la debacle del populista Partido Popular, que naufragó con sus resultados y se vio afectado por el caso del candidato de sus filas condenado por narcotráfico, y el gran número de votos nulos y en blanco, más del 20% entre ambos, en un universo de más de 12 millones de votos.
En definitiva, el triunfo del Partido Republicano en la elección constituyente chilena ha sido una sorpresa para muchos. Las razones de su victoria hay que buscarlas en la capitalización del descontento ciudadano por la crisis de orden público y seguridad, la presidencialización de la elección y el voto castigo a Gabriel Boric. Sin embargo, este resultado plantea serios interrogantes sobre la capacidad del gobierno para sacar adelante su batería de reformas, y sobre el futuro político de Chile en los próximos años.
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