La intervención de Brasil ante la oleada de fentanilo: ¿una crisis en desarrollo?


En los últimos meses, Brasil se ha enfrentado a una creciente preocupación por el fentanilo, un opioide sintético extremadamente potente y peligroso. Gracias a una investigación de Infobae a principios de marzo, se reveló la presencia del cártel mexicano de Sinaloa en Brasil, en particular colaborando con el grupo criminal local Primer Comando Capital en la producción de fentanilo. Ante este problema, la Agencia Nacional de Vigilancia Sanitaria (Anvisa) ha tomado medidas para controlar la comercialización y producción de esta sustancia en el país.




A finales de marzo, Anvisa actualizó su lista de "precursores de drogas y sustancias psicoterapéuticas" para incluir los principales precursores utilizados en la producción sintética de fentanilo. Esto significa que cualquiera que desee comercializar fentanilo en Brasil debe obtener una autorización especial de la Anvisa. Además, se exige el almacenamiento seguro de los productos y la incineración de los residuos en los hospitales. Para recetar fentanilo a los pacientes, también será necesaria una receta especial, similar a la de los medicamentos controlados. Estas medidas no sólo pretenden regular el comercio ilegal de fentanilo, sino también proporcionar apoyo a las fuerzas policiales para combatir el tráfico de drogas relacionado con precursores.


El contexto brasileño y la epidemia de fentanilo en Estados Unidos:

A diferencia de los Estados Unidos, Brasil no ha experimentado una historia significativa de consumo de opioides naturales, como la heroína o la oxicodona. Sin embargo, durante la pandemia de COVID-19, el fentanilo se utilizó ampliamente en los hospitales para la sedación de pacientes en estado crítico. El uso de fentanilo en combinación con COVID-19 ha suscitado preocupación por la adicción a los opiáceos, ya que algunos pacientes que padecían formas graves de la enfermedad mostraban síntomas similares a los trastornos por opiáceos. Aunque no se ha establecido una conexión clara entre el fentanilo y el síndrome post-COVID, se requiere una vigilancia continua para detectar cualquier cambio en los patrones de consumo de drogas en Brasil.




El investigador Francisco Inácio Bastos, de la Fundación Oswaldo Cruz, subraya la necesidad de invertir recursos en la vigilancia de los patrones de consumo de drogas y de formar equipos de salud pública de emergencia capacitados para hacer frente a la crisis del fentanilo. Además, subraya la importancia de concienciar a la sociedad sobre los riesgos y las implicaciones del consumo de fentanilo, utilizando diversos medios de comunicación y programas educativos en las escuelas. Sin la participación activa de la sociedad civil, será difícil abordar eficazmente este problema. 

Brasil se encuentra en una fase crucial para controlar el aumento del fentanilo en el país. Las medidas aplicadas por Anvisa son un primer paso importante para regular el consumo de fentanilo en Brasil.

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